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Mujeres

Las tejedoras de iraca, un oficio legado entre generaciones(1953)

  • Lugar: Aguada, Caldas
  • Autor: Desconocido
  • Año: 1953
  • Tipo de licencia: Creative Commons Attribution-ShareAlike (CC-BY-SA)
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En Aguadas, Caldas, se dice que al menos uno de los miembros de cada familia sabe cómo tejer un sombrero con fibra de palma de iraca. El origen de este oficio, que es tradición cultural y soporte económico de la región, se remonta a mediados del siglo XIX. Hoy sobreviven casi 600 tejedoras en el pueblo, quienes están luchando para que las nuevas generaciones no dejen perder la tradición, porque sería como dejar escapar una parte esencial de su historia.

En el programa de televisión “Tejiendo historias”, del canal local Teleaguadas, el periodista Diego Arias ha reconstruido esos orígenes. Arias va por los barrios escuchando a las tejedoras y dándoles la palabra para narrar sus vidas.


Así llegó a doña Aurentina Loaiza, quien contaba que su mamá les repetía a ella y a sus nueve hermanas, que lo más valioso de este oficio es que les permitía aportar al hogar y tener cierta independencia trabajando desde la misma casa. Desde la sala de su casa, y mientras atiende a una visita, la señora
Aurentina dice que llueva truene o relampaguee este oficio le ha permitido hacer su platica estando bajo techo.


Otra tejedora histórica de Aguadas es Lucila Vargas, quien lleva 51 años fabricando sombreros aguadeños y, como todas, aprendió viendo trabajar a su mamá. Su primer sombrero se lo vendió a su abuelito por cinco centavos. Dice que puede hacer un sombrero de paja gruesa en una hora y que gracias a esa destreza ha ganado varios concursos. Además, ha recorrido el país enseñando a tejer en ferias artesanales.


Y están también los testimonios de María Gilma, Luz Marina y Luisa, que son abuela, madre y nieta. Cuentan que empezaron a tejer como un juego de niñas, y luego el juego se convirtió en oficio cuando les fueron asignando tareas y empezaron a recibir regaños por “hacer tejidos malucos”. Luisa, de 18 años, dice que hace un año y medio se puso a la tarea de aprender, al ver que la tradición se estaba perdiendo. Se demoró en arrancar en comparación a su mamá y a su abuela, que dieron las primeras puntadas a los seis. Pero es precisamente ese el objetivo al que le están apuntando en Aguadas: a que los muchachos suelten el celular y entiendan que la supervivencia del oficio está en sus manos.

La fama –incluso internacional– que tiene este sombrero, no sólo se debe a la tradición tan arraigada que representa, sino a las personalidades que lo han lucido en la historia colombiana. Expresidentes como Álvaro Uribe Vélez, Belisario Betancur y Misael Pastrana, y líderes políticos como Carlos Pizarro, lo volvieron parte fundamental de su imagen mediática. El sombrero aguadeño es tan paisa como el carriel, y tan esencial en la vida social y económica de Aguadas, que por lo menos cinco mil unidades se exportan cada año. Gracias a estas señoras.


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Las tejedoras de iraca, un oficio legado entre generaciones(1953)